lunes, 14 de octubre de 2013

AUMENTAN LOS CASOS DE MELANOMA ENTRE LOS ADOLESCENTES

El cáncer de piel más grave de todos, conocido como melanoma, está aumentando en el mundo entero. Paradójicamente, su incidencia más alta en los adolescentes en Estados Unidos se ha presentado en lugares donde los rayos ultravioleta (UV) son bajos. La culpa de este aumento se debe, parece ser, al uso de camas bronceadoras y otros métodos artificiales que usan este tipo de rayos.

Durante la adolescencia, los jóvenes piensan que van a vivir para siempre, o sea, que no son mortales. También tienen una necesidad muy fuerte de verse guapos y atraer al sexo opuesto. Piensan que estar bronceados(as) los hará llamar la atención. Por eso, ya sea que vivan en una ciudad de playa o en ciudades frías e invernales, harán lo que sea para lograr una piel canela.

Sin embargo, exponerse al sol tiene sus riesgos, al igual que abusar de los métodos para lograr un bronceado artificial con camas y lámparas que irradian rayos ultravioleta (UV). De ahí, tal vez, que exista ahora un aumento significativo del melanoma entre los adolescentes, especialmente en las mujeres jóvenes.
El melanoma es el cáncer de la piel más agresivo de todos, y se desarrolla en los melanocitos, o las células que producen el pigmento de la piel. Este tipo de cáncer en la piel puede formarse también en los ojos, las uñas y en raras ocasiones, incluso en los órganos internos como los intestinos.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, cada año a nivel mundial entre 2 a 3 millones de personas se ven afectadas con diferentes tipos de cáncer de la piel (que incluyen 132,000 casos de melanomas y otros que no son melanomas). De acuerdo a las estadísticas de la Fundación del Cáncer de la Piel, uno de cada tres cánceres que se diagnostican es un cáncer de la piel y entre los estadounidenses, uno de cada 5, desarrollará un cáncer en la piel en el transcurso de su vida.

Cada año, desde 1970, el riesgo del melanoma en los adolescentes ha aumentado en un 2% en ambos sexos. Las razones no son claras del todo. Durante el período comprendido entre 1973 y 2009, unos epidemiólogos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, identificaron 1,317 casos de melanoma en pacientes menores de 19 años. La mayoría de los afectados, son adolescentes con piel blanca –un total de 1,230.

Llama la atención que el melanoma es casi dos veces más frecuente en las chicas que en los chicos. 61% de los casos se presentaron en ellas, y 39% en ellos. Además, este análisis descubrió que el riesgo del melanoma aumenta con la edad. La mayoría de los casos analizados se presentaron en los adolescentes entre los 15 y los 19 años de edad, y sólo el 8% se presentó en los niños menores de 9 años.

En el caso de los chicos adolescentes, los casos de melanoma se presentaron en áreas del cuerpo como la cara y el tronco, mientras que en las chicas adolescentes, la mayoría de los casos fueron en las piernas y las caderas.  Si bien estas áreas se exponen al sol, el estudio encontró que la exposición al sol no fue el factor principal que causó este tipo de cáncer. Se observó que el mayor número de casos de melanoma se presentó en áreas geográficas con baja exposición a los rayos UV y no tanto en las áreas de mayor exposición como California o Hawaii.

Por esta razón, la investigación sugiere que el aumento de casos de melanoma puede deberse a que hay muchos más lugares que ofrecen bronceado artificial. Además, esto explicaría por qué en las chicas adolescentes ha habido más casos, pues ellas son más propensas a visitar los lugares con camas bronceadoras que los chicos. También es probable que la razón por la cual se han diagnosticado más casos es que existe una mayor consciencia sobre el melanoma.

Estar atentos a los síntomas del cáncer de la piel más agresivo de todos, es muy importante. Por eso, mantente alerta si notas cualquier cambio en un lunar existente o si desarrollas un nuevo pigmento o abultamiento en tu piel.

No está de más recordarte que lo que más aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de la piel es abusar del sol, especialmente, si no se usa protección solar. Así que si adoras la playa y/o la piscina o pasas mucho tiempo al aire libre, siempre protege tu piel con un protector que contenga un factor de protección solar de 15 o más, usa sobreros y ropa que cubra tu piel.

Si notas cualquier anormalidad en tu piel consulta con tu médico (idealmente un dermatólogo), pues más vale detectarlo temprano. Si se encuentra un melanoma, frecuentemente una cirugía para removerlo es suficiente, pero si se ha diseminado a otras partes del cuerpo (metástasis) el tratamiento podría incluir quimioterapia o radiación.


Por eso, es mejor prevenir que curar. No pienses que porque eres joven, eres inmune al cáncer de la piel (incluido el melanoma). ¡Protégete!

Fuente: Vida y Salud

miércoles, 9 de octubre de 2013

EN CUESTIÓN DE ALIMENTOS, ES MEJOR PRECAVER: 8 CONSEJOS PARA GANAR EN SALUD

¿Cuáles alimentos  te convienen y cuáles perjudican tu salud? ¿Cómo deben manipularse y cocinarse para que no te hagan daño? A veces las informaciones que recibes son confusas, y la mejor forma de tener la seguridad de que lo que comes es saludable es seguir las recomendaciones de los expertos.
Se dice que “somos lo que comemos”. Y es verdad. La calidad de nuestra vida y de nuestra salud depende de una buena alimentación. Esta, a su vez, va de la mano de no sólo de la selección apropiada sino además de la preparación adecuada de los alimentos que servimos y consumimos a diario. Estos consejos te enseñarán muchas cosas importantes sobre los alimentos, tomando como base la frase tan sabia que dice: es mejor precaver que lamentar.

1. Usa el termómetro  de cocina.
Muchas personas cocinan “al ojo”.  Si ya está dorado por fuera o lleva tantos minutos al fuego, piensan que ya está listo.  Sin embargo, Tina Hanes, enfermera y dietista del U.S. Department  of Agriculture Food Safety and Inspection Service, afirma que el color y la textura de un alimento no son elementos de los cuales podemos confiar para saber si está bien cocido. ¡Usa el termómetro al cocinar para estar bien seguro(a)!
Cocina la carne de res, de cerdo y de cordero a un mínimo de 145° F (unos 63° C), y deja que reposen tres minutos cuando la saques del horno. Las aves a 165° F (unos 74° C), y la carne molida a 160° F (unos 70° C). Para tomar la temperatura de las pechugas de pollo y las hamburguesas, inserta el termómetro en el lado de la parte más gruesa.

2. Los carbohidratos y el gluten no son siempre enemigos.
Está de moda pensar que los carbohidratos no son sanos (pero lo que se debe evitar son los azúcares refinados) y que se debe evitar el gluten. El gluten es una proteína del trigo, que únicamente afecta a las personas que padecen de enfermedad celiaca, una condición en la que se tiene intolerancia al gluten porque se tiene incapacidad para procesarlo. Sólo las personas que la padecen deben suprimir el gluten, pero según Amy Frasieur, dietista de Bastyr University, en San Diego, California, los que no la sufren ni tienen alergia el gluten pueden consumirlo sin problemas.
En cuanto a los carbohidratos, si los evitas en exceso te privas de nutrientes vitales y de una excelente fuente de energía. No los saques de tu dieta. Es mejor seleccionar los carbohidratos de calidad: frutas y vegetales frescos, así como los cereales y granos integrales (fríjoles (habichuelas o porotos), arvejas (guisantes o chícharos) y frutos secos. ¿Y por qué no pruebas algunas de las recetas nutritivas y bajas en calorías que tenemos en Vida y Salud? Encontrarás mil formas de incluir alimentos sanos y nutritivos en tus menús. No te dejes llevar por la rutina ¡y explora!

3.  Si se cae ¡no lo recojas!
¿Se cayó un alimento al piso? Deséchalo ¡enseguida! No creas que porque estuvo sólo unos segundos en el piso puedes comerlo sin temor. No es cierto. Según Frasieur, las bacterias se adhieren instantáneamente al alimento, y puede enfermarte.

4. Separa y ganarás en salud.
Ya lo sabes: las carnes crudas no deben mezclarse con las verduras y los alimentos que se comen crudos. Debes tener una tabla de cortar para cada cosa.
Pero hay más: la meseta de cocina y la mesa también se contaminan. Dice Cheryl Luptowski, de NSF International, una organización independiente sin fines de lucro. Ella recomienda que no pongas nada sobre mesetas ni mesas de comer, incluyendo bolsos y maletines de escuela. Si usas bolsas reusables de tela para colocar los alimentos en el supermercado, no envases juntas las carnes y las verduras. ¡Y no te olvides lavarlas!

5. Ojo con los vegetales y las frutas.
Los alimentos orgánicos cuestan más, y los estudios arrojan resultados mixtos sobre si su valor nutritivo es mayor. Pero, según Frasiuer, sí tienen un beneficio definitivo para la salud: menos exposición a los pesticidas y los aditivos, lo que resulta en alimentos más sanos.
¿Es seguro comer sin lavar los vegetales pre empacados? Hanes, del U.S. Department  of Agriculture’s Food Safety and Inspection Service, dice que si las bolsas tienen la etiqueta “Listos para comer”, o “Prelavados”,  puedes comerlos sin lavar.

6. ¿Por cuánto tiempo se conservan?
Cuando hagas la compra, no dejes los alimentos en un auto o a la intemperie mucho tiempo (en el verano, no más de una hora). Si vas a hacer varias diligencias, deja el supermercado para el final.
¿Y si se va la electricidad? En el refrigerador (hielera) cerrado, los alimentos se mantienen en buen estado unas cuatro horas. Según Hanes, en el congelador lleno hasta la mitad se mantienen congelados 24 horas; en el congelador lleno, hasta 48 horas.

7. Cuidado con las bebidas energéticas.
Contienen dosis altas de cafeína y otros estimulantes. “Las dosis altas de cafeína pueden tener efectos perjudiciales”, dice Frasieur. “Y no se sabe con certeza el impacto de combinar la cafeína con los otros estimulantes que también contienen estas bebidas”. Los niños, las mujeres embarazadas y los hipertensos deben evitarlas definitivamente. Y el resto de las personas, podrían consumirlas con mucha moderación: considera que también pueden perjudicar la salud de tu boca.  En ningún caso se deben combinar con bebidas alcohólicas.

8. Limpia y esteriliza.
¿Usas las esponjas de cocina para diferentes tareas? Luptowski recomienda que no lo hagas (debido a que se vuelven un criadero de gérmenes). Prolóngales la vida a las esponjas de cocina: mójalas y ponlas en el microondas por dos minutos para destruir los gérmenes. Y nunca uses las esponjas de fregar los platos para fregar también los platos de tus mascotas.
Si  preparas un alimento que puede transmitir bacterias, como la carne cruda, Luptowsky aconseja que conectes la lavadora de platos en el ciclo de esterilizar. Si no tienes lavadora, esteriliza los utensilios: lávalos con agua caliente y jabón, ponlos después en un recipiente con un galón de agua caliente y un chorrito de cloro y enjuágalos bien.

Si mantienes una buena higiene en tu cocina y conviertes estas recomendaciones en hábitos, le ofrecerás a tu familia una alimentación más sana, libre de bacterias y de contaminación, lo que es sin duda una de las bases de la buena salud.

Fuente: Vida y Salud

lunes, 23 de septiembre de 2013

¿CÓMO INCENTIVAR A LOS NIÑOS A QUE SE MANTENGAN ACTIVOS?

Esta pregunta parecería extraña, sobre todo cuando por naturaleza, los niños son inquietos. Sin embargo el aumento de la obesidad ha hecho que se enciendan las alarmas y se evalúen los factores que han hecho del sobrepeso entre los pequeños, una epidemia. El sedentarismo, es uno de ellos. Aquí te cuento más sobre la importancia de que los niños hagan ejercicio.

Saltar, correr, nadar, jugar. Todas son actividades normales para los niños que no paran de moverse y de explorar el mundo. El parque, es en esencia, el lugar donde se concentra toda la actividad física espontánea entre los pequeños. Para los que están en edad escolar, las actividades en su colegio como la gimnasia, el baile y los deportes, también estimulan el movimiento.

El ejercicio, combinado con una alimentación sana, es clave para mantener una buena salud desde la infancia. Sin embargo, la epidemia de obesidad que va en aumento entre los niños y los jóvenes ha hecho que este tema se mire con lupa. ¿Cuánto ejercicio están haciendo nuestros niños? ¿Cuál es la cantidad ideal de actividad física que deben hacer para mantenerse sanos? Estos interrogantes se plantean por varios motivos. Según la Fundación de la Familia Kaiser (Kaiser Family Foundation) en Estados Unidos, un niño promedio ve aproximadamente 3 horas de televisión por día. Ese niño promedio, además, pasa 5 horas y media frente a la pantalla de distintos medios como televisión, video y DVD, videojuegos y computadora fuera del horario escolar.

Esto quiere decir que en total, alrededor de 8 horas de su día son sedentarias. Esto es preocupante, pues mientras más expuestos a este tipo de medios estén los niños, menos ejercicio harán y tendrán más posibilidades de sufrir problemas de exceso de peso.

La Academia Americana de Pediatría recomienda que se limite el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas y propone que se les estimule para que salgan al aire libre a jugar, a que practiquen algún deporte o que se inscriban en alguna clase de baile, de artes marciales o alguna otra actividad física. Además, recomienda que los niños menores de 2 años no vean televisión y que los niños mayores de 2 años no vean más de 1 a 2 horas de televisión u otros medios por día.

El papel de los adultos en que los niños se mantengan activos, es clave. Tú, como padre o madre de familia, puedes tener un rol determinante si te involucras en las actividades físicas con tus hijos todos los días y haces que el ejercicio sea en un horario regular. Una caminata, salir a montar en bicicleta, correr por el parque, jugar a la pelota, invitarlos a subir las escaleras en lugar de usar el ascensor, o simplemente llevarlos a que se reúnan con sus amiguitos en el parque es fundamental. También está en tus manos no permitirles que abusen de los medios electrónicos.

Para que los niños entiendan la importancia de la actividad física, puedes hablarles claramente sobre la salud (de acuerdo a su edad), dándoles datos en concreto. Por ejemplo, puedes recordarles que:
Los niños que hacen ejercicio tienen músculos y huesos más fuertes
El ejercicio contribuye a tener un cuerpo más delgado ya que ayuda a controlar la grasa corporal
La actividad física hace que tengas menos probabilidades de sufrir de sobrepeso y obesidad
EL ejercicio reduce significativamente el riesgo de sufrir enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 además de ser beneficioso para tener una presión arterial normal y un nivel de colesterol bajo.
El ejercicio mejora el estado de ánimo y te hace sentir más feliz.

Además de estos datos, es buena idea que el ejercicio siempre esté relacionado con la diversión. Bailar, nadar, saltar, caminar, montar en bicicleta, patinar, jugar en el parque, practicar algún deporte, son todas actividades divertidas y que además ofrecen otros aspectos positivos para la vida de los niños como hacer nuevos amigos o pertenecer a un grupo. Y no sólo eso, mejoran la resistencia, la fuerza y la flexibilidad de los niños.

Estas son las recomendaciones en cuanto al tiempo de actividad física para los niños:
Lactantes: no hay requisitos específicos pero es importante enfatizar que la actividad física estimula el desarrollo motriz. Jugar con ellos de acuerdo a su edad para promover el movimiento es ideal.
Niños pequeños: una hora y media de actividad física. Pueden ser 30 minutos de ejercicio planeado (nadar, saltar, correr) y 60 minutos de juego libre.

Niños en edad preescolar: 2 horas de actividad física planificada y 60 minutos de juego libre.
Niños en edad escolar: una hora o más que se pueden dividir en intervalos durante el día.
Recalcándoles que hacer ejercicio, más allá de ser excelente para la salud, es la mejor forma de divertirse. Seguramente puedes motivar a los niños a que se mantengan activos y eviten el sedentarismo.

Recuerda que el ejercicio idealmente debe ir acompañado de una alimentación saludable.

PON TU PLATO EN FORMA: ¿QUÉ ES UNA DIETA BALANCEADA?

Comer es un placer y una necesidad. Tu cuerpo necesita nutrientes para poder desarrollarse y  funcionar correctamente, pero hay alimentos que cuando los comes en exceso pueden causar malestar y enfermedades, sino en el momento, a largo plazo.

Por eso, lo ideal sería que esas comidas que tanto te agradan sean las mismas que tu cuerpo necesita, aunque frecuentemente, ocurre lo contrario. Sin embargo, no es tan difícil cambiar este hecho y, la buena noticia, es que sólo depende de ti: “pon en forma tu plato”, como dice el lema de la Academia Americana de Nutrición y Dietética (antes conocida como Asociación Americana de Dietética) para el mes de la nutrición de este año, que se celebra en marzo desde 1973 (aunque hasta 1980 era sólo una semana).

Imagínate que tu comida favorita es la pizza o las hamburguesas. Si comieras pizza o hamburguesas todos los días, tu cuerpo estaría recibiendo siempre los mismos nutrientes y le faltarían otros. Además, la pizza tiene muchos carbohidratos y las hamburguesas mucha grasa, dos componentes que fomentan la obesidad, la diabetes y todas las complicaciones asociadas a estas condiciones.

¿Debes dejar de comer pizza, hamburguesas o esas comidas que tanto te gustan? Pues no. Uno de los errores más frecuentes a la hora de pensar en una dieta saludable es creer que todo lo que te gusta está prohibido. Por el contrario, la idea es que la comida siga siendo placentera, pero que también te permita sentirte bien, ahora y en el futuro, de modo que realmente la disfrutes.

Entonces, la regla número uno para lograr una dieta balanceada es que tengas en claro que cambiar no es limitar sino, por el contrario, abrirse a nuevas combinaciones de colores y sabores que pueden resultar igualmente exquisitas.

Regla número dos: no pretendas que el cambio se produzca de un día para otro, como por arte de magia. Hay cosas que son cuestión de paladar, si alguna vez has hecho alguna dieta estricta lo sabes perfectamente. ¿Cuánto tiempo te tomó recuperar el peso que habías perdido?

De hecho, no te será muy difícil poder mantener una alimentación balanceada. Por el contrario, una vez que estés convencido de que sumas y no que limitas, lo siguiente es ir incorporando nuevos ingredientes poco a poco, para que el paladar se vaya acostumbrando lentamente. ¡Veras cuánto cambias!, ¡más rápido de lo que te imaginas!

¿Pero qué cosas son las que debes ir agregando o las que no deberían faltar en tu dieta? Guarda ese libro de postres y la guía sobre como cocinar las mejores pastas. Ahora debes conocer un poco más acerca de los alimentos en general, qué nutrientes nos proporcionan y cómo seleccionarlos para mantener la salud y el buen gusto.

Los nutrientes principales que los distintos alimentos le aportan al cuerpo son: vitaminas, proteínas, carbohidratos o azúcares, grasas, fibras, minerales y ¡agua! No se te olvide agregar el agua a tu dieta. Haz la prueba: la próxima vez que sientas hambre, prueba tomar un vaso de agua. Si se te pasa el hambre, era sólo sed, que muchas veces se confunde con ganas de comer.

En cuanto a los alimentos, las frutas y las verduras son las que deberían ocupar el primer lugar en tu plato, ya que son bajas en calorías y están llenas de nutrientes como vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra (procura comer un mínimo de 5 porciones diarias).

Como fuente de fibra, también puedes elegir los alimentos integrales, como el arroz y otros granos enteros, o los panes hechos con salvado de trigo o harina integral, que son más saludables que los productos elaborados en base a las harinas refinadas.

Otro tema sumamente importante a la hora de pensar en la dieta son las grasas, que tienen mala fama pero son necesarias para la nutrición del cerebro, el corazón, el cabello, la piel y las uñas. Sólo que hay distintos tipos de grasas y algunas son más saludables que otras. Las recomendables son las que provienen de las plantas, como el aceite de canola, de oliva o del maní, y de las nueces, de las almendras y de las semillas. 
Los pescados también tienen ácidos grasos saludables, como el omega-3 y el omega-6.

Por el contrario, debes tener cuidado con las grasas saturadas que provienen principalmente (aunque no exclusivamente) de los alimentos de origen animal, como la carne roja y la leche entera, y también debes evitar las grasas trans que se encuentran en los productos procesados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados, como las margarinas, las galletitas, las donas y las comidas fritas.
Con respecto a las proteínas, son importantes porque, junto con los carbohidratos, le dan energía a tu cuerpo y le permiten desarrollar las células, los tejidos y órganos con normalidad. Si no tienes suficientes proteínas, por ejemplo, se puede demorar el crecimiento, se reduce la masa muscular y se puede debilitar tu sistema de defensas, por ejemplo.

Ahora bien, una de las principales fuentes de proteínas son los alimentos de origen animal, y acabamos de decir que estos tienen ese tipo de grasas que hay que evitar. ¿En qué quedamos? Pues en encontrar el equilibrio justo, servirse porciones pequeñas y no excederse.

Además, puedes obtener proteínas de otras fuentes, como de los frijoles (habichuelas) o de las leguminosas como los garbanzos,  y las lentejas, o de las nueces y las almendras y de los productos de soja o soya. Pero es mejor que evites estos productos si tienen azúcar agregada o si están fritos.
En el grupo de las proteínas también se encuentran la leche, el queso y los lácteos en general, que son más conocidos por su aporte de calcio que mantiene los huesos fuertes y sanos. Además, como decíamos antes, también tienen el tipo de grasas que hay que consumir con moderación (pero puedes seleccionar los bajos en grasa o desgrasados). Otras fuentes de calcio que puedes incluir en tu dieta son los vegetales de hojas verdes, las coles, el hinojo, los espárragos, los champiñones y los frijoles (habichuelas).

Por otro lado, recuerda que la forma en que cocinas los alimentos también es importante. Procura evitar las recetas que requieren que frías los alimentos. Selecciona las comidas horneadas, frescas o cocidas al vapor. Y recuerda no excederte ni con la sal ni con el azúcar, ya que ambos ingredientes, en general, están presentes en la mayoría de los productos y no es necesario agregarles más.

Ten en cuenta que el exceso de sal puede contribuir a la presión arterial alta mientras que consumir demasiada azúcar (especialmente si es refinada no es saludable) además de que contribuye a la obesidad. Para reemplazar la sal, puedes agregar una variedad de condimentos, existe una variedad increíble y con una pequeña pizca puedes cambiar tus comidas. Para endulzarlas, en cambio, existen distintos endulzantes naturales y artificiales que puedes usar en lugar del azúcar tradicional.

En conclusión: Simplifica la dieta, no te compliques con recetas que no entiendas, sólo agrégale colores al plato y muchos vegetales. Come porciones de tamaño moderado y disfruta tus comidas. Además, si puedes, procura comer acompañado y préstale atención al hecho de que estas comiendo, piensa en los sabores, los aromas y la textura de los alimentos (una buena idea es apagar el televisor y la computadora, suelen hacer que comas en exceso sin darte cuenta).



Por último, no te olvides del ejercicio, que también debe ser parte de una rutina saludable. Considera incorporar las actividades que te agradan como si fueran un ingrediente más de tu dieta.

¡Anímate!, puede ser divertido y seguro será muy conveniente y más saludable, si poco a poco vas logrando que tu plato se ponga en forma

NO LE TEMAS AL AZÚCAR DE LA FRUTA FRESCA

Los expertos te explican por qué no debes tenerle temor a la fruta
Las frutas – dulces, jugosas, y deliciosas – son parte fundamental de una dieta balanceada y saludable. Pero debido al azúcar que contienen, muchos las han suprimido de la dieta por miedo a engordar. ¿Compartes este temor? La opinión de los expertos te hará cambiar de idea.



Es cierto que el exceso de azúcar en la dieta puede volverse muy amargo, como ya te hemos advertido, porque es una de las razones detrás de la epidemia de sobrepeso y de obesidad a nivel global, con todos los riesgos que conllevan para la salud. Pero una cosa es que controles ese exceso reduciendo y eliminando las sodas, los postres elaborados y los alimentos procesados — lo que está muy bien — y otra que lo hagas eliminando  las frutas de tu dieta.

La Asociación Americana del Corazón, por ejemplo, recomienda que se consuman de cuatro a cinco porciones de frutas y vegetales al día, coincidiendo con  la Organización Mundial de la Salud, mientras que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) aconseja llenar con verduras y frutas la mitad de nuestro plato.  No es una casualidad que las frutas se hayan ganado esa buena reputación, pues contienen nutrientes, vitaminas y antioxidantes importantes. También son ricas en azúcar, pero no debes tenerle miedo al azúcar que contienen las frutas frescas.
En una edición reciente de la publicación The Journal of the American Medical Asociation, el doctor David Ludwig, director del New Balance Foundation Obesity Prevention Center, del Hospital Infantil de Boston, explica la razón. El azúcar que proviene de la fruta (fresca) no se ha relacionado con ningún efecto negativo para la salud, no importa cuánta se consuma. De hecho, existen estudios de observación que demuestran que un mayor consumo de fruta se asocia con una reducción del peso corporal y un menor riesgo de enfermedades asociadas con la obesidad.

¿Y cómo es posible esto?, te preguntarás. La fruta fresca entera, explica el Dr. Ludwig, contiene fibra.  Esta nos hace sentir satisfechos y nos ofrece otros beneficios a nivel metabólico (el proceso de los alimentos).  Cuando te comes una manzana, o una banana  (plátano), por ejemplo, la fibra de la masa hace más lenta la absorción de la fructuosa o fructosa (el tipo de azúcar principal en la mayoría de las frutas).  El “secreto” de la fibra ocurre en realidad al nivel de las células, al mantener “encerrada” al azúcar dentro de la pared celular.  El sistema digestivo necesita tiempo para romper la barrera celular y por lo tanto, la fructuosa llega más lentamente al torrente sanguíneo, lo que a su vez le da más tiempo al hígado para metabolizarla (o procesarla).

Más que la cantidad de azúcar, es la lentitud del proceso la que evita las subidas bruscas de glucosa en la sangre y el Dr. Ludwig lo explica en el ejemplo siguiente: supongamos que la cantidad de azúcar que contienen 4 manzanas sea la misma que la que contienen 24 onzas de soda, pero la absorción más lenta de la primera evita la elevación súbita de los niveles de glucosa en la sangre.  Cuando las subidas drásticas se repiten a menudo obligan al páncreas a trabajar más y a segregar más insulina, lo que contribuye a la resistencia a la hormona y al desarrollo de la diabetes tipo 2.

Comer frutas frescas también evita comer en exceso. A diferencia de los alimentos procesados que por lo general se digieren en la primera porción del intestino delgado, la fibra de las frutas se descompone (se digiere) más lentamente y por lo tanto “viaja” durante mucho más tiempo – y a mayor profundidad- en el tracto digestivo. ¿Consecuencia? Se estimula la producción de las hormonas de la saciedad que tienden a acumularse en las áreas más profundas del intestino delgado.

Otro experto en nutrición, el doctor Robert Lustig, profesor de pediatría en la Universidad de California en San Francisco, corrobora que la mejor razón para  comer frutas es la fibra.  En primer lugar  promueve la sensación de saciedad o llenura, en segundo, facilita la absorción lenta del azúcar, y agrega un tercer beneficio: cambia la “flora intestinal” al ayudar a que proliferen en el tubo digestivo diferentes tipos de bacterias que son beneficiosas al organismo.

Una tercera autoridad en nutrición, el Dr. David L. Katz, director del Yale University Prevention Research Center recomienda  la variedad.  Como los colores de las frutas por lo general indican el tipo de nutrientes y antioxidantes que contienen, la mejor garantía es buscar un “arcoíris” para ingerir un poco de todo: mezcla el rojo de las frutillas (fresas) o guindas, el morado de las uvas o los arándanos, el amarillo de la piña (ananás), o del melocotón (durazno).

Hay otro punto en el que ambos coindicen y es el seleccionar la fruta fresca o entera al jugo.  Aunque puedas preparar tus propios jugos (zumos), o comprarlos sin aditivos ni azúcar adicional, cuando la fruta se convierte en líquido, se pierde en gran medida el beneficio metabólico de la fibra, ya que ésta se reduce o se elimina (esto último sucede en la mayoría de los jugos comerciales, que filtran la fibra y la eliminan casi o por completo).  Si prefieres el jugo, en lugar de exprimir la fruta, lo mejor es echarla entera o en trozos en la licuadora para retener la mayor cantidad de fibra, vitaminas y minerales.

Además, cuando comes la fruta y la vas masticando poco a poco, das más tiempo a que surja la sensación de saciedad (llenura) y la fructuosa se va absorbiendo en la sangre más lentamente.  Tragar el jugo o zumo es un proceso mucho más rápido: además de favorecer el consumo de más calorías en unos cuantos sorbos, la fructuosa llega a la sangre mucho más rápidamente provocando una subida de azúcar más rápida.

La fruta seca, por otro lado, concentra calorías y  azúcar en bocados pequeños, lo que puede conducir a ingerir más calorías de la cuenta. Sin embargo, según el doctor Katz, las frutas secas son mejor que el jugo, porque preservan la estructura celular de la fruta con los beneficios que ya explicamos previamente. Y como la fruta seca se puede transportar fácilmente (la puedes llevar como bocadillo o merienda al trabajo, a la escuela o al gimnasio sin que se eche a perder),  para muchas personas es una buena opción por su disponibilidad.  Eso sí, cuidado con las porciones: un puñado basta, pero más cantidad, ¡cuidado!

Incluso las personas diabéticas pueden incluir sin temor las frutas en su dieta, siempre y cuando tengan cuidado con las porciones, procurando que  éstas no superen los 15 gramos de carbohidratos en una comida (15 gramos equivalen  a media banana o media taza de mango picado, por ejemplo o a 1 ½ taza de sandía.) Recuerda que, como para muchas otras cosas en la vida, la moderación es importante.


Con esta información, con seguridad verás a las frutas de una forma diferente.  No son un obstáculo para mantener un buen peso o controlar tu consumo de azúcar.  Al contrario, pueden ser tus mejores aliadas para lograr esa meta. La próxima vez que vayas al supermercado, selecciona una variedad de frutas de la estación para disfrutarlas en casa, idealmente sin licuar, con el convencimiento de que el azúcar que contienen es la que más le conviene a tu cuerpo.

lunes, 16 de septiembre de 2013

¿QUÉ ES EL METABOLISMO Y CÓMO FUNCIONA?


Tal vez hayas escuchado hablar del metabolismo sin comprender bien qué es. Para que puedas despejar tus dudas, aquí te contamos de qué se trata, cómo funciona y cuáles son los problemas metabólicos que puede tener una persona.

Muchas personas usan el término metabolismo sin saber en verdad de qué se trata. En general, se lo suele asociar a la obesidad y se lo culpa por no poder bajar esos kilos o libras de más, aunque no sea exactamente así.

El metabolismo es un conjunto de procesos físicos y químicos que ocurren en las células, que convierten a los nutrientes de los alimentos en la energía necesaria para que el cuerpo cumpla con todas sus funciones vitales, como respirar, hacer la digestión, hacer circular la sangre, mantener la temperatura corporal y eliminar los desechos (a través de la orina y las heces). Es decir que no sólo utilizamos esa energía para movernos y pensar, sino también cuando estamos en reposo.

Cuando comemos un alimento, unas moléculas del sistema digestivo denominadas enzimas descomponen las proteínas en aminoácidos, las grasas en ácidos grasos y los hidratos de carbono (carbohidratos) en azúcares simples (como la glucosa). Estos compuestos son absorbidos por la sangre, que los lleva a las células en donde otras enzimas aceleran o regulan las reacciones químicas necesarias para “que se metabolicen” o sea, que se procesen de modo que se libere o se almacene la energía. Por cierto, la energía que un alimento le brinda al cuerpo se mide en calorías, y cuando consumes más calorías de las que necesita tu cuerpo, éstas se acumulan en forma de grasa.

Más específicamente, en el metabolismo intervienen dos tipos de actividades: la fabricación de tejidos corporales y la creación de reservas de energía (conocida como anabolismo o metabolismo constructivo) y la descomposición de tejidos corporales y de reservas de energía para obtener el combustible necesario para las funciones corporales (llamada (catabolismo o metabolismo destructivo).

La velocidad y el sentido en que se producen esos procesos metabólicos están regulados por distintas hormonas que se fabrican por el sistema endócrino, como la tiroxina (que se produce en la glándula tiroides) y la insulina (que se produce en el páncreas).

A veces, el sistema metabólico falla y ocurren los llamados trastornos o enfermedades metabólicas, algunas pueden heredar. La mayoría suceden porque hay enzimas u hormonas que se concentran de manera anormal en la sangre o no funcionan correctamente. Lo que sucede es que es que hay ciertas sustancias químicas que si no se pueden metabolizar o que si se metabolizan mal pueden causar síntomas graves. Por eso, los problemas del metabolismo deben tratarse y controlarse.

¿Te preguntas cuáles son los trastornos metabólicos? A continuación te doy algunos ejemplos, que tal vez ya conocías:

Galactosemia: es un trastorno metabólico congénito, es decir, heredado. Los bebés que nacen con este problema no tienen suficiente cantidad de una enzima encargada de descomponer el azúcar de la leche, denominado galactosa.

Fenilcetonuria: otro trastorno congénito provocado por un defecto en la enzima encargada de descomponer el aminoácido fenilalanina, necesario para el crecimiento normal y la fabricación de proteínas.

Hipertiroidismo: se produce cuando la glándula tiroides segrega (produce) una cantidad excesiva de tiroxina, lo que acelera el metabolismo basal. Provoca síntomas como pérdida de peso, aceleración del ritmo cardiaco, hipertensión, ojos prominentes  o saltones (exoftalmos) y un abultamiento en el cuello que se debe al crecimiento de la glándula tiroidea (bocio).

Hipotiroidismo: se produce cuando la glándula tiroides o no existente o produce poca hormona tiroidea (tiroxina), en ocasiones debido a la producción de anticuerpos que destruyen parcialmente a esta glándula, que por eso segrega una cantidad insuficiente de la hormona tiroxina, lo que hace más lento al metabolismo basal. En los lactantes y en los niños puede causar retraso mental y en el crecimiento, en los adultos provoca fatiga, disminución del ritmo cardiaco, aumento de peso y estreñimiento.

Diabetes, de tipo 1 o diabetes de tipo 2 : la primera (diabetes tipo 1) ocurre cuando el páncreas no produce o secreta suficiente insulina (se requiere insulina para el tratamiento), la segunda (diabetes tipo 2) se produce cuando el cuerpo no responde a la insulina en forma adecuada, tiene resistencia a la insulina que se produce. 

En casos avanzados puede no haber suficiente insulina. Los síntomas típicos incluyen orinar frecuentemente, tener mucha sed y mucha hambre. También se puede perder peso aunque las personas con diabetes tipo 2 tienden a tener sobrepeso o a ser obesas. A largo plazo, si no se controla, puede causar complicaciones serias. Entre ellas: problemas en los riñones (nefropatía diabética), lesiones en los nervios (neuropatía diabética), retinopatía y ceguera y enfermedad cardiovascular.

En todos los casos, los trastornos metabólicos deben ser tratados y, en general, pueden ser controlados, y las personas con problemas metabólicos pueden mantener una buena calidad de vida. Si tienes dudas sobre tu salud o crees que puedes tener alguna trastorno en tu metabolismo,  consulta con tu médico.

CÓMO ENCONTRAR TIEMPO PARA EL EJERCICIO


Entre preparar a los niños para que vayan a la escuela, ir a trabajar, ir al supermercado, cocinar, atender a la pareja, pagar las cuentas, etc., etc. ¿Cómo se puede encontrar tiempo para el ejercicio? Se puede y se debe. Sigue leyendo, lo puedes lograr.

En una sociedad con tantas demandas, es difícil  hacer  tiempo para ejercitar, especialmente si no es algo que ha formado parte integral de tu estilo de vida. Hay tantas cosas que tenemos que hacer, muchas otras cosas que nos gustaría hacer y también están esas otras distracciones que no elegimos hacer pero terminamos haciendo, con todo eso a veces el tiempo se nos escapa de las manos. Por esa razón es importante que te hagas la siguiente pregunta: ¿Qué es importante para mí?  Si una de las cosas que deseas es un cuerpo más vital, tener más energía, mejor salud y/o sentirte mejor en relación a tu cuerpo, entonces tienes que empezar a pensar en cómo hacer que esto ocurra.

Me encuentro con muchas personas que me dicen que realmente quieren  hacer ejercicio, pero cuando llega el momento de ir a una clase de gimnasia, salir a caminar o hacer algún otro tipo de ejercicios, no lo hacen una de sus prioridades, ya que todo se les interpone en el camino. Pero recuerda, si uno de los aspectos importantes en tu vida es tener más energía, sentirte más vital, sentirte bien con tu cuerpo, entonces tienes que darle prioridad a los ejercicios de la misma manera en la cual se la das a otros compromisos en tu vida.

Siéntate con tu calendario, y aunque estés muy ocupado(a), se creativa(o) para ver cómo y cuándo puedes añadir ejercicio a tu día. Una vez que lo hayas determinado escríbelo en tu calendario.

La mayoría de las personas necesita tener un plan por escrito. Eso hace que rindas las cuentas.  Eso también te ayuda a saber cómo contestar cuando alguien quiere hacer planes contigo, ya que sabrás que esos momentos los estas dedicando a ejercitar.  No te olvides que la vida está llena de imprevistos, nos guste o no, por lo que es una gran idea ser flexibles y amables con nosotros mismos cuando algo cambia en nuestra rutina y nos impide ejercitar. Tener un plan “b” puede ser muy útil para esos casos.
Por ejemplo, si planeas ejercitar dos veces a la semana y en una semana determinada tienes la oportunidad de hacerlo un lunes y miércoles o lunes y viernes, la primera opción podría ser una mejor opción, porque si algo no te permite ejercitar al principio de la semana, todavía tendrás la oportunidad de hacerlo al final de la semana.


Los ejercicios que haces en segmentos cortos de tiempo cuentan y puede ser muy útiles. No te sientas desalentado(a) por el hecho de que tu tiempo es muy limitado y sólo tienes 10 minutos por aquí y 7 por allá.  Todos los segmentos de ejercicios que haces durante el día se suman y las porciones cortas de actividad durante el día ayudan a mantener tu energía constante.
Inclusive, para las personas con problemas de fatiga crónica o con energía baja, los esfuerzos pequeños durante el día resultan mucho mejor que segmentos de actividad largos.

Por último, acuérdate de balancear tu rutina con ejercicios de tipo aeróbicos, de fuerza y de estiramiento.
A veces pensamos que no tenemos tiempo para ejercitar porque estamos ocupados cuidando de otros, pero entre mejor te sientas mejor podrás cuidar a los demás.  Acuérdate de lo que siempre dicen en los aviones: “Póngase la máscara de oxígeno primero y después ayude a los demás.”